martes, 22 de abril de 2014

Cómo poner gotas a un niño


Poner gotas a los adultos suele resultar una tarea relativamente sencilla en la mayoría de los casos. La situación en los niños es bien distinta, y lograr que la gota llegue a su destino puede convertirse en un auténtico reto. 



Párpados cerrados con una fuerza de superhéroe, caras escondidas tapadas por manos y brazos, llantos desconsolados, gritos y golpes, situación habitual al intentar poner una gota a un niño o bebé. Por todo ello, y para evitar que medio bote de colirio sea derramado en el frustrado intento de que una sola gota caiga en el interior del ojo de los hijos, proponemos a continuación un listado de breves consejos que pueden ser de utilidad.

Consejos para aplicar las gotas

  • Las manos deben estar limpias antes de iniciar el proceso
  • Los más pequeños quizás no entiendan a la perfección las indicaciones, pero sí serán receptivos al tono tranquilizador
  • Una vez abierto el bote, retirar la arandela que cubre la base del gotero, ésta podría caer en interior del ojo del niño y lesionarlo.
  • En el caso de que se trate de un fármaco, consultar siempre previamente con el oftalmólogo o pediatra o en la farmacia para evitar reacciones alérgicas y/o interacciones con otros medicamentos.
  • Si es necesario instilar diferentes tipos de colirios, es imprescindible dejar un intervalo de cómo mínimo 5-10 minutos entre los mismos. La aplicación continuada sin los minutos de espera podría hacer que una gota arrastrara a la otra, anulando así sus efectos.




Cómo poner las gotas

  • Hay que ser preciso. Con el niño de pie o preferiblemente sentado o tumbado, orientar ligeramente hacia atrás su cabeza. Debe mirar hacia arriba.
  • Con el dedo índice y sujetando a su vez la cabecita, coged suavemente el párpado inferior dejando caer la primera gota, evitando en lo posible tocar el párpado o pestaña con el dosificador para que no se produzcan infecciones.
  • Si el niño se niega a abrir los ojos, mantener el párpado superior abierto con el pulgar de la mano que sujeta la cabeza, mientras le ponemos el colirio con la otra.
  • Con la mano sobre la frente del niño, aplicar con el dedo meñique una presión suave en la esquina interior del ojo, junto al puente de la nariz, durante de 5 a10 segundos. Esto evita que la gota entre al conducto lagrimal,  y facilita que el ojo las absorba.
  • Secar el exceso de líquido que haya quedado, mediante la ayuda de un pañuelo o gasa estéril.

Consejos para casos extremos

Para casos extremos en que los consejos anteriores no son suficientes aún nos quedan un par de recursos.

  • Aplicar la gota en el lagrimal y sujetar suavemente la cabeza del niño, de manera que en cuanto éste abra el ojo el colirio entre en el interior del mismo. A continuación, pedirle al pequeño que parpadee varias veces. El parpadeo ayuda a que los ojos absorban la medicina y restablezcan la visión a la normalidad
  • Buscar la alternativa en pomadas. Si existe, ésta se puede poner mientras el niño duerme.


No debemos olvidar…
  • Los colirios son de uso individual.
  • Comprobar siempre la fecha de caducidad.
  • Conservarlos en lugar fresco y seco, y lejos del alcance de los niños.
  • En el caso de que la gota sea farmacológica, no prolongar el tratamiento más allá del tiempo recomendado por el médico especialista.

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